Gotas de rocío sobre hojas de menta,
y sin que nadie se dé cuenta,
son atravesadas por rayos del sol,
formando arco iris, diminutos,
que en pocos minutos,
llenan de color el jardín
por el que paseo de tu mano.
Deseo que este sueño no tenga fin
y que nunca marchite una flor,
que podamos disfrutar tu y yo
de todo su esplendor.
En la entrada enredaderas,
jazmines y rosas junto a la fuente.
Y justo enfrente,
lilas, lirios y azucenas.
Almendros en flor,
donde cantan los jilgueros,
como me gusta el olor del romero...
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